Pasó la segunda clase magistral de Pianorama: “La armonía es el punto clave”.

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El sábado 11 se llevó a cabo la segunda de las tres clases magistrales del Taller de Perfeccionamiento de Técnica Pianística en el marco del Décimosexto concurso y Beca Fundación El Sonido y El Tiempo Internacional. Esta nueva edición de Pianorama transcurrió de manera similar a la anterior, con la presencia de Manuel Fraga dictando la clase y enfocándose en el jazz, y con Ricardo Zanón como invitado. Participaron cerca de 60 alumnos, con menos oyentes esta vez, y los mismos activos, además de otros asistentes nuevos. Un aspecto a destacar es la diversidad del nivel de los alumnos: “desde estudiantes de los primeros años hasta pianistas profesionales, como así también algunos profesores del mismo conservatorio”, cuenta Fraga.

La primera etapa del encuentro, dividido en dos partes, la presentó Ricardo Zanón e hizo una breve reseña de los conceptos más importantes del primer encuentro, como el armado de la mano, los cinco toques pianísticos y los conocimientos básicos sobre el funcionamiento de la máquina del piano y su relación con la técnica de ejecución.

La segunda parte fue dirigida a los participantes activos de música clásica.  “Cada asistente pasaba a interpretar la pieza que había preparado, luego de lo cual Ricardo Zanón le hacía una devolución que incluía los aspectos técnicos e interpretativos que podían mejorar la ejecución de la obra”, dice Fraga y destaca el hecho de que luego de las devoluciones de Ricardo, cada asistente volvía a interpretar un fragmento de la pieza y era notable la mejora en la ejecución. “Esto animó a los asistentes a pedir pasar e incluso se anotaron algunos que no tenían pensado sentarse al piano”, dice.

Tanto Zanón como Fraga hicieron devoluciones a los alumnos, relacionadas al funcionamiento de la máquina del piano y también a la lectura e interpretación de la armonía de cada obra. “Se hizo mucho hincapié en este último aspecto, ya que la armonía es el punto clave sobre el que los compositores estructuran sus obras, de manera que los intérpretes que saben armonía, y por lo tanto pueden entender la morfología de una obra, pueden interpretarla y proyectarla mucho mejor hacia los oyentes”, explica el pianista.

Luego los asistentes participaron con composiciones propias y la devolución corrió por cuenta de Fraga. “En estos casos el énfasis estuvo enfocado en los aspectos del “swing”, el lenguaje del blues y cómo el intérprete de jazz puede y debe estructurar sus interpretaciones enfocándolas desde los mismos conceptos de forma y armonía que en el caso de obras clásicas”, cuenta.

Entre los participantes que tocaron música clásica y los que tocaron jazz hubo un muy interesante diálogo con intercambio de opiniones con el resto de los asistentes. A su vez, tanto Zanón como Fraga, se sentaron al piano para ejemplificar los puntos incluidos en las devoluciones.

“A medida que pasaban los asistentes, yo iba tomando nota de aquellos que se encontraban en mejores condiciones de participar en el concierto final del domingo 26”, cuenta Fraga y destaca la expectativa sembrada para el tercer encuentro del sábado 18. “Tengo la lista de los alumnos que tienen que pasar y además se van a sumar integrantes de la banda que está invitada a participar del concierto final”, expresa.