Jorge de Persia: “Argentina y España deberían asumir este proyecto para abonar un puente internacional a través de figuras como Manuel de Falla”

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“Me hubiese gustado aprovechar más mis conocimientos de tantos años sobre el tema, lo que espero sea posible, impartiendo algún curso más especializado sobre Falla y su tiempo, ya que es una figura que relaciona una gran época cultural de Argentina que conocemos muy poco pero que tiene carácter internacional con, a su vez, una de las más importantes de España y Europa en el siglo XX”, dice Jorge de Persia, musicólogo y escritor, invitado a participar de las conferencias del Festival Manuel de Falla, 70 años, 7 ciudades en Argentina. “Debo decir que es la primera vez, después de casi treinta años de trabajo, que se me convoca para decir algo al respecto. Y lo agradezco infinitamente al promotor del proyecto José Luís Castiñeira de Dios”, reconoce.

De Persia, radicado en Barcelona desde 1998, año en que formó parte de la Comisión del Centenario de García Lorca, desarrolló una intensa actividad en el ámbito del estudio de la música española e iberoamericana. Acaba de editar en la Historia de la Música española e Hispanoamericana, el capítulo sobre la música en España entre el Modernismo y la Guerra Civil.

Realizó estudios en el Conservatorio y en la Universidad Buenos Aires, y en la ULB y Conservatorio Real de Bruselas, donde fue luego colaborador científico del Museo Instrumental. Dirigió el Collegium de la institución en numerosos conciertos. Fue profesor asistente y técnico de investigación por concurso en la Universidad de Buenos Aires, profesor de la cátedra de Organología del Conservatorio Superior de La Plata y docente en la Universidad Nacional del Litoral, siendo apartado de esos cargos por la Junta Militar de 1976. En 1978 pudo salir de Argentina con destino a España. En relación a la Generación de la República y los exilios publicó diversos libros y artículos en Madrid, junto a los Encuentros de Trabajo editados por la Fundación Salas.

En Madrid trabajó inicialmente en la Universidad Complutense y luego fue colaborador científico en el CSIC (Seminario de Música y Sociedad, Instituto Balmes). Allí desarrolla un programa de estudios sobre los músicos españoles emigrados, y en 1989 publica su primer libro Los últimos años de Manuel de Falla, reeditado por FCE en 1993.

¿Cómo fue su acercamiento al estudio de la música?

Es remontarme a la niñez. Fue en realidad por la música en sí, ya que en mi entorno inmediato no había nadie que se dedicase a ello, aunque en casa gustaba a mis padres. Pues fue una cuestión de poco a poco ir entrando en ese mundo a través del piano de niño, y luego en los estudios más avanzados con el violoncelo y la dirección. Pero en la primera época esto fue compartido con la medicina, mi otra casi “necesidad” e incluso sé que aprobé alguna asignatura de la carrera gracias a la música.

¿Cómo fue el descubrimiento de la obra de Manuel de Falla?

Por un lado por la proximidad familiar de personas como primero Juan José Castro a quien admiraba cuando iba a ensayos o conciertos en el Teatro Colón de muy joven durante el bachillerato, y luego en forma más personal  con Raquel Aguirre de Castro (Raca), su esposa, que conocía muy bien a Falla, ambos son bisabuelos de mi hija Carolina. Pero de forma definitiva mi contacto con Falla fue cuando trabajaba, ya después de los años primeros del exilio en España, en el Consejo Superior de Investigaciones en Madrid y desarrollaba un programa de estudios sobre  los músicos españoles exiliados a causa de la Guerra Civil. Al abrir tímidamente el capítulo Falla conocí el impresionante archivo que había guardado María Isabel de Falla, sobrina del compositor, lo que finalmente ocupó gran parte de mi vida, especialmente después de unos años de trabajo para la publicación de mi primer libro Los últimos años de Manuel de Falla en edición primera de 1989 y la segunda en FCE en 1993.  Debo decir que uno de los aprendizajes esenciales de mi vida fue por el contacto con la figura de Falla.

¿Qué conclusiones saca del Festival Manuel de Falla 70 años / 7 ciudades?

Ha sido una excelente idea y sobre todo me ha entusiasmado la gente del equipo que lo ha organizado de forma tan precisa y sensible. ¿Conclusiones? Creo que se ha abierto un buen camino, que Argentina y España deberían asumir este proyecto para abonar un puente internacional a través de figuras como Manuel de Falla o Juan José Castro por poner un nombre destacado, que lucharon por la dignidad del hombre y de la cultura en tiempos tan difíciles plagados de guerras en Europa y en el que Argentina fue el cauce de paz que muchos necesitaron y encontraron. Mis libros sobre algunos exiliados como Julián Bautista y artículos y trabajos sobre Jaume Pahissa, por ejemplo, aclaran muchas cosas importantes de ese tiempo que, insisto, conocemos poco, y dispone de un enorme patrimonio artístico. Las nuevas generaciones deben conocer lo que fueron aquellos años tan brillantes para nuestra cultura. Digo “nuestra” porque ya para mí significa la de Argentina y de España a la vez.

¿Cómo fue la recepción por parte del público del Festival Manuel de Falla 70 años / 7 ciudades?

Bueno, esto siempre es imprevisible y fue, a mi entender, desigual; muy escasa en Córdoba, mejor en Alta Gracia y buena en Buenos Aires. En síntesis diría que bien para un primer paso. Eché de menos la presencia de la prensa cultural, de especialistas, de jóvenes estudiantes y estudiosos especialmente en Córdoba, que tiene además Universidad.

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Jorge de Persia en el Museo Nacional de Arte Decorativo en el marco del Festival Manuel de Falla, 70 años / 7 ciudades