25 de julio – La Fundación lamenta profundamente la triste noticia del fallecimiento del Maestro Manolo Juarez

La Fundación El Sonido y El Tiempo Internacional / Il Suono e Il Tempo / Sound & Time (Argentina – Italia – USA) lamenta profundamente la triste noticia del fallecimiento del Maestro Manolo Juarez, acaecido este 25 de julio del 2020.

La Fundación, entidad dedicada al desarrollo y difusión de los distintos aspectos de la música, sobre todo a la enseñanza del piano,  recuerda especialmente el  ciclo radial creado por Manolo, Solo piano. Allí pudimos escuchar cruces de estilos y pianistas  de distintas épocas y confirmaba la frase que elegimos para el nombre de nuestra organización …Sonido y Tiempo…

 

Adherimos al homenaje a este inmenso músico y pianista con las palabras de cuatro miembros de nuestra Fundación, los Maestros Jose Luis Castiñeira de Dios, Lilián Saba, Manuel Fraga y Ricardo Zanón.

 

También la posibilidad de la escucha de algunos temas de su disco  Trío Juárez + 2 , y la audición de una entrevista del año 2005 en el programa de Radio Show, Gral Roca, Nuestro Canto, conducido por Julio Carmona,

 

Entrevista radial a Manolo Juarez 11 de Junio de /2005

En ocasión del Ciclo de Conciertos de la Casa de la Cultura de Gral. Roca que organizó el pianista Ricardo Zanón

Julio Carmona. Programa que va los sábados por Radio Show, Gral Roca y se llama Nuestro Canto

link:  http://www.mediafire.com/file/jn2and23h8l5iew/Entrevista_a_Manolo_Ju%25C3%25A1rez_en_Nuestro_Canto_11-06-2005.mp3/file

 

Notas en homenaje a Manolo Juarez

José Luis Castiñeira de Dios

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Manolo Juarez – Elías “Chiche” Heger – Alejandro Erlich Oliva – José Luis Castiñeira de Dios – Juan Dalera

Algunos de sus temas:

Zamba de Anta

 https://www.youtube.com/watch?v=B586hpOC4wY

Juanito Laguna remonta un barrilete –

https://www.youtube.com/watch?v=xSvewM3unJw

Invitación a la nostalgia

https://www.youtube.com/watch?v=YAD4a5WxBO8

En el día de hoy (25 de julio) falleció en Buenos Aires el pianista y compositor cordobés Manuel, “Manolo”. Juárez, una de las principales figuras de la renovación de la música argentina en la segunda parte del siglo XX.

Músico de formación académica, realizó, con su variada producción, un tránsito destacado en la música contemporánea argentina, con obras sinfónicas como “Maremagnum” estrenada en el Teatro Colón por el maestro mexicano Carlos Chávez. Pero su impronta más significativa fue su aporte al surgimiento de una nueva generación de músicos argentinos interesados en la proyección folklórica, a través de la experiencia de su “Trío”. Integrado en la primera época por el guitarrista y contrabajista Alejandro Erlich – Oliva y el baterista Elías “Chiche” Heger, que con el tiempo fue incorporando a jóvenes figuras de la música argentina como Juan Dalera, Marta Peñaloza y José Luis Castiñeira de Dios, convocando en cada etapa a nuevos artistas que compartían su búsqueda de lo que Waldo de los Ríos había llamado “Musica Argentina Popular Contemporánea”, un concepto retomado por el Chango Farías Gómez en años posteriores.

Manolo fue un promotor del piano y de los pianistas, y reunió en su ciclo “Sólo piano”, creado junto al pianista y compositor Gerardo Gandini, a diversos instrumentistas provenientes de los géneros más diversos: el jazz, la música contemporánea, el folklore, el tango, que a lo largo de exitosas temporadas permitió mostrar la riqueza del mundo pianístico argentino, con figuras como Adolfo Ábalos, el inolvidable “Mono” Villegas o el consagrado Horacio Salgán, junto a jóvenes intérpretes de todos los géneros, como Lilian Saba o Lito Vitale.

Manolo Juárez fue también un pedagogo importantísimo que formó a generaciones de músicos en el análisis y la composición, desde una perspectiva desprejuiciada que le permitía saltar las convenciones de los géneros y estilos, para volcarse en el estudio de las distintas maneras de expresión de la creación musical.

Fue también un activo promotor de la vida musical argentina, tanto en su labor como responsable de área en SADAIC en la protección de los intereses de los compositores nacionales, como en sus diferentes gestiones como Director Nacional de Música, asesor del Fondo Nacional de las Artes o jurado y colaborador de muchas administraciones culturalesnacionales a lo largo de los años.

Pero por sobre todas las cosas, Manolo Juárez fue uno de los artistas más queridos de su tiempo en el medio musical. Aquellos que tuvieron el privilegio de tratarlo supieron de su humor y de la finura de su pensamiento, de la riqueza de sus lecturas, de la sensiblidad estética que seguramente le transmitió su padre, el laureado escultor Horacio Juárez, de su inteligencia siempre lúcida, nunca comprometida con el poder y siempre situada en el campo de los artistas, a quienes defendió a lo largo de toda una vida.

Hoy falleció Manolo Juárez. El recuerdo de su delicado toque pianístico, de sus sonoridades debussyanas o a lo Bill Evans, combinada con la precisa pulsión rítmica de la música criolla quedan sonando en la memoria, junto con su luminosa imagen y su sonrisa. Un maestro, un amigo, un gran artista argentino.

Lilián Saba

“Manolo Juárez fue un Maestro indispensable para los músicos de mi generación y de las generaciones siguientes. Personalmente le agradezco el ayudarnos a pensar la música desde su sentido más profundo, sin prejuicios, sin límites, siempre con riesgo y búsqueda incesante. Como compositor, arreglador y pianista recorrió y unió los caminos de la música popular y académica con gran rigor artístico y sin concesiones. Como docente fue un luchador y visionario fundamental, gracias a su impronta se logró fundar la primera escuela de música popular pública y gratuita de Argentina. Fue único en su especie, deja una gran obra y se lo va a extrañar enormemente… “

Manuel Fraga

Manolo Juárez, el Maestro de todas las músicas, que tu alma descanse en paz.

Cumpliste tu misión en este mundo de la mejor manera en que la puede cumplir un ser humano: con autenticidad, honestidad absoluta, firmes convicciones y valores que jamás se doblegaron y, especialmente, una profunda sensibilidad humana.

Y lograste el objetivo del gran maestro, porque cambiaste la visión y el camino de quienes tuvimos el privilegio de ser tus alumnos.

Misión cumplida, Manolo.

Descansa en paz, que ya algún día nos veremos todos nuevamente.

Ricardo Zanón

El sábado 25 de julio falleció Manolo Juárez. Músico, pianista, compositor, maestro. Se ha escrito tanto en estos dos días que han pasado desde su muerte,  que solo puedo replicar y reafirmar  muchos de los adjetivos que se han escrito sobre él. Pero hay historias en referencia a mi amistad con Manolo. Quisiera nombrarlas. Conocí a Manolo por el clarinetista Nestor Tomassini. Con Nestor habitualmente tomábamos café en un bar de la esquina de Defensa y Carlos Calvo. Y allí estaba,  un día cualquiera,  Manolo. Nestor me lo presentó y empezamos a caernos bien y a fundar una amistad. Manolo tenía su casa en diagonal a ese bar. Y en el mismo edificio, su estudio. Yo tenía el mío en la Galería del Viejo Hotel. A la vuelta de su casa, sobre Balcarce. Era habitual ir al estudio de Manolo. Allí me hacía escuchar música y me hablaba sobre lo que escuchábamos. Fueron momentos muy felices para mí. Posteriormente, siendo él Director Nacional de Música, me programó para tocar con la Nacional. Nada menos que el 1º de Prokovief. Dirigió la Orquesta el entrañable Reynaldo Zemba. Recuerdo que conoció a mi esposa, Lucía Seijo, escultora. Eso fue en el Colón, tomamos un café y ellos hablaron mucho sobre el papá de Manolo, Horacio. Luego, tuve oportunidad de tocar Mutaciones, en un ciclo de música contemporánea en el Salón Dorado del Teatro Colón. Seguíamos encontrándonos en su estudio y a veces me pedía que ayudara con algunas cuestiones del piano, a alguno de sus alumnos. Años más tarde me radiqué acá, en el sur y en el 2005 tuve oportunidad de invitarlo a tocar en un ciclo de conciertos en la Casa de la Cultura de Gral. Roca. Allí tocó de manera impecable el 11 de junio, ofreciéndome, sin saberlo, un hermoso regalo de cumpleaños.  Al día siguiente  escuchó a algunos estudiantes, ofreció sus consejos y dejó una increíble sensación de libertad musical en el ambiente. Queda un registro de su potente voz y sus sensibles y originales opiniones sobre su vida artística y la época que le tocó vivir, en un reportaje que le hiciera Julio Carmona para su programa Nuestro Canto. Que alegría haberlo conocido. Que pena su partida. Recuerdo su “…che, Ricardo, escuchemos  a papá Haydn“, y allí la música invadía ese espacio acogedor y lleno de su genio que era su estudio. Manolo, te vamos a extrañar.

 

 

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